viernes, 5 de abril de 2013

Tu propio enemigo.

¿Sabes? Es muy jodido ser tu propio enemigo. Es una puta angustia que te ahoga por dentro. Es una jodida pesadilla desearle la muerte a la persona que ves en el espejo. Un día me tendré tantas ganas que me dejaré los nudillos rompiendo mi reflejo en mil pedazos. 


Me repite a si misma un «no llores, aguanta»

jueves, 4 de abril de 2013

Cómo cambian las cosas, ¿eh?


... Mírate ahora, ya no tienes esa sonrisa que solías tener siempre.



Debes ser tú.

No quieres que nadie te ayude. No quieres que nadie te controle. Es tu vida, no la de los demás. Rechazas a la gente que te quiere, que se preocupa por ti e intenta entenderte. Dices que 'no' a esas ayudas.  
Lo jodido de todo esto es que no sabes porqué, ¿por qué las rechazas? Si son ayudas, es algo positivo, se supone. No sabes qué hacer. Estás estancada y cada puto día el vacío se hace más grande. Quizás no te dejas ayudar porque sabes perfectamente que nadie será capaz de entenderte, ni de ponerse en tu lugar. Quizás si no lo ha vivido, no te entienda. Quizás tengas miedo. Quizás no te atrevas a contarlo.
Todo es un puto 'quizás' constante.
Pero, aunque digas que no, aunque lo rechaces, sabes que en el fondo te gusta, te da fuerzas a seguir, a no rendirte, a luchar por ello. Siempre hay alguien ahí al lado, alguien que confíe en ti, que te apoya y se preocupa, pero, ¿de qué te sirve? Debes luchar tú, no los demás. Debes sonreír tú, porque nadie lo hará por ti. Debes ser feliz tú, porque nadie lo será por ti. Ánimo.

Debes ser tú mismo/a.

Quien sabe, nadie lo sabe.

Cuando alguien importante en tu vida se va y sabes que ya no va a volver, lo mejor es escribirle. Aunque no lo vaya a leer nunca. 
Escribir para decir todo aquello que no pudiste decir antes.
Escribir para llenar este puto vacío que te consume día a día.

Escribir para no dejarse los nudillos en la pared.
Escribir tan sólo es una forma de ordenar mi caos. O una huida al dolor.
Sólo se trata de escribir, de expresar, de sacar toda la mierda de dentro que te quema.

No sé, es algo que te perfora, que se te clava muy dentro, igual que una jodida espina. Por muchas fuerzas que le pongas, es una jodida espina que está ahí dentro y por mucho que lo intentes y por muchas fuerzas que tengas, no la puedes sacar. 


Y sí, quizás el tiempo, quizás; 'el tiempo lo cura todo'. Pero, quizás me haya acostumbrado a vivir con ello y forme parte de mi. 



Quien sabe, nadie lo sabe.